Verano, conexión y regeneración contigo mismo
El verano… huele a calorcito, a mar y a pino. Cambian los sonidos y aflora la parte sensorial al quitarnos el abrigo.
El verano es ese dulce espacio donde el cuerpo pide tregua y la mente busca liberarse de tensiones.
Un momento para soltar el “hacer” y volver por un tiempo, al “ser”.
Un momento para recordar lo vivido, reflexionar sobre nuestros actos y respirar.
Un momento para descansar. Y esto, que parece obvio, necesita de nuestra presencia.
Sabemos que abandonar las rutinas, y días sin estructura puede generar cierto caos. Que, aunque algunas veces pueda resultar interesante… lo realmente liberador es conseguir un descanso con consciencia, estando presentes.
Como el cuerpo necesita descanso físico, nuestra mente quiere espacios de claridad. Para ampliar la mirada, conectar con los valores, revisar creencias, mitos, soltar inercias y apegos.
Esa es la clave de una desconexión transformadora y regeneradora: permitir al cuerpo y a la mente jugar, fluir, reír, en definitiva, estar
En mi trabajo acompaño el camino de profesionales que interactúan con personas, que lideran equipos, gestionan incertidumbres y sostienen estructuras complejas. En ese hacer y sostener, es fácil perder el contacto con lo esencial. Por ello es muy valioso no desenfocar el horizonte y preguntarnos, ahora que vamos a ser más dueños de nuestro tiempo, alguna cosilla:
¿Desde dónde estoy tomando decisiones?,
¿Qué lugar ocupa mi responsabilidad, mi coherencia en mi trabajo?,
¿Cuándo fue la última vez que me sentí en calma?
¿Qué aprendizajes me llevo del año ¿Qué he descubierto sobre mí?
¿Qué necesito soltar antes del nuevo ciclo?
¿Qué deseo que ocupe más espacio en el próximo curso profesional?
Poderosas y estratégicas preguntas. Porque un líder efectivo no nace de la hiperactividad, sino de la conciencia. El verano puede ser un buen momento hacia ese reencuentro.
Este verano, más que parar, date el permiso para volver a ti. ¡Feliz verano para todos!
